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El proceso de incapacitación y la declaración de prodigalidad




 

¿A qué nos estamos refiriendo?

Con carácter general, cualquier persona mayor de edad puede celebrar un contrato o una transacción económica sin mayores dificultades. Sin embargo, hay ciertas circunstancias que hacen aconsejable restringir la capacidad jurídica de determinadas personas. Aquí entraría en juego el proceso de incapacitación.

Cuando alguien padece una enfermedad mental o un trastorno psicológico, no necesariamente tiene por qué verse afectada su capacidad de actuar diligentemente en la vida diaria. El problema surge cuando esas personas no son capaces de conducirse rectamente, poniéndose en peligro a sí mismas, así como a sus familiares y patrimonio.

Al tratar estos temas nos referimos tanto a enfermedades mentales graves (esquizofrenia), como a otras de carácter degenerativo (alzheimer). No es necesario que se padezcan desde siempre, ya que hay muchos casos en los que se desarrolla una enfermedad que antes no se tenía, o que no se había manifestado.

 

Matrimonio

 

Nuestro ordenamiento jurídico, dependiendo de las alteraciones que sufra la persona, distingue entre la incapacitación y la declaración de prodigalidad.

  • La incapacitación implica limitar los actos que puede llevar a cabo una persona por sí misma. Para poder hacer aquello que le ha sido prohibido, tendrá que contar con el apoyo de un tutor o un curador (después explicaré la diferencia entre ambas instituciones).
  • El pródigo, por su parte, es una persona perfectamente capaz de valerse por sí misma, pero que presenta el defecto de derrochar su dinero, bien por no poder resistirse al juego (juegos de azar, apuestas, etc…), o bien por ser incapaz de administrar su patrimonio diligentemente.

El inicio del procedimiento

Es, por lo tanto, necesario ayudar a estas personas para que puedan llevar a cabo una vida lo más normal posible. Cualquiera puede poner en conocimiento de la autoridad, un Juez o un Fiscal del lugar donde resida el afectado, los hechos susceptibles de dar lugar a estos procesos de incapacitación o de declaración de prodigalidad. Los Fiscales, autoridades y funcionarios públicos no sólo podrán hacerlo, sino que tendrán la obligación de informar.

Lo más normal es que sean los familiares del enfermo o del presunto pródigo quienes pongan en conocimiento del Juez la situación que aquél padece. Cuando se trate de un menor de edad lo promoverán quienes ostenten la patria potestad.

Si se trata de obtener la declaración de prodigalidad, la solicitud sólo podrá venir del cónyuge, ascendientes o descendientes del presunto pródigo que dependan económicamente de él. Si alguno de ellos es menor, lo hará su respectivo representante legal (padre o tutor) y, en su defecto, el Ministerio Fiscal.

Cuando la persona a la que se intenta incapacitar no tiene familia, la Fiscalía se encargará de su defensa.

 

Matriminio

 

El proceso judicial

El juicio tiene la finalidad de que el Juez pueda examinar a la persona para formarse una idea de su situación. Evidentemente, no sólo tendrá en cuenta su propio criterio, sino también el de un facultativo médico. Éste emitirá un dictamen acerca de la capacidad del presunto pródigo o incapaz, que será valorado por el Juez, quien también deberá oír al propio afectado y a sus familiares.

Si durante el juicio el Juez entiende que es necesario adoptar alguna medida, podrá dictar las que considere convenientes, siempre de forma cautelar.

Resultado del proceso

El Juez que declare la incapacitación de una persona deberá precisar:

  • Qué actos puede realizar por sí misma (pequeñas disposiciones de dinero, votar en las elecciones, etc…).
  • Qué tipo de asistencia le impone: tutor o curador (el primero es un verdadero representante legal, sin el cual no puede hacer nada el tutelado; el curador sólo ayuda a completar la capacidad del que la tiene limitada, es una especie de asistente o supervisor). Esta decisión dependerá del estado y la enfermedad de la persona.

La prodigalidad tiene efectos más leves:

  • Se designa a un curador, no a un tutor.
  • El curador tiene que ayudar al pródigo con la administración de sus bienes; dicha ayuda está orientada a evitar que dilapide todo su dinero. Para ello puede, por ejemplo, asignarle una cantidad mensual para sus gastos.

Por supuesto, ambas declaraciones son alterables. La mejora de la enfermedad mental (o su empeoramiento), así como una evolución favorable del pródigo, podrán dejar sin efecto todas o algunas de las medidas adoptadas.

El internamiento obligatorio por un trastorno mental

En algunos casos no será posible permitir la vida en libertad de una persona que padezca trastornos psicológicos. Para poder ofrecerle un tratamiento adecuado, la ley permite que se le interne en un centro de atención psicológica, siempre bajo la autorización y supervisión judiciales.

Internada la persona en un centro de este tipo, deberá informarse al Juez en el plazo de 24 horas. Éste dispondrá de 72 horas para ratificar la medida.

Para adoptar una decisión se reunirá con el enfermo, el Ministerio Fiscal y las demás personas que tenga por conveniente (los familiares o personas allegadas).

Cada 6 meses se revisará la situación del internado, para comprobar si persisten o no las causas que motivaron su reclusión.

En todo momento, incluso antes de ponerlo en conocimiento de la autoridad judicial, los médicos, si están absolutamente seguros de la falta de necesidad de mantener internada a la persona, podrán darle el alta.


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Editor

3 Comments

  1. ME CONSIDERO UNA PERSONA NORMAL Y POR NO SE BIEN QUE MOTIVACIONES MI FAMILIA EN CONTRA DE MI VOLUNTAD HAN DECIDIDO SOMETERME A UN PROCEDIMIENTO DE INCAPACITACIÓN ABSURDO ANTE EL CUAL ME ENCUENTRO INDEFENSO, HUMILLADO Y SIN SABER QUE HACER ANTE TAMAÑA FECHORÍA. EXIJO QUE SE PARALICE ESTE PROCESO Y ME DEJEN EN PAZ VIVIR MI VIDA

  2. Hola. Soy una chica, me lesione a los 17 y pensaba que ni un cirujano podría arreglarlo, al final con tinta se arreglo bastante bien. Pero no el pecho que necesita una reducción que por la seguridad social no me hacen por gordura y por el privado no la puedo pagar. Me han internado tres veces en planta de psiquiatría y dos veces en hospital de dia. No soy violenta, me gusta leer y no hago daño a nadie pero como un psiquiatra quería pincharme voy al centro de salud mental pero ya no tomo la medicación (solo antidepresivos ya nada de antipsicóticos fortísimos), no trabajo y tengo una paga que podrían quitarme, por eso sigo con médicos, supongo que si un juez revisa mi medicación me diagnosticara de todo, mis diagnósticos siempre han sido esquizofrenia y autismo por el rascado. Pero se lo han sacado de la manga, yo no cocino porque no me gusta la casa pero tengo estudios. A mi no me importa la incapacitación si mi familia lo quiere hacer que lo haga ya no lucho más contra ellos, lo único que quiero es que no me obliguen a tomar psicofármacos (nunca más en mi vida) y menos poniéndome en el agua haloperidol sin que me de cuenta porque fue igual a perder mis cinco sentidos y el CI me bajó que no veas…

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