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Las relaciones entre padres e hijos y la patria potestad




Cuando se tiene un hijo, ya sea dentro o fuera del matrimonio, surgen una serie de deberes y facultades inexcusables. Desde el nacimiento del hijo hasta su emancipación o mayoría de edad la responsabilidad de los progenitores es máxima, y se manifiesta en la asunción de la patria potestad.

Ésta, además de los derechos de los que gozan todos los padres respecto de sus hijos, se caracteriza sobre todo por las obligaciones que implica: alimentarlos, proporcionarles casa y ropa, darles la mejor educación posible y, en definitiva, ayudarles en todo aquello que necesiten. También deberán administrar su patrimonio y representarles en sus relaciones con otras personas, cuando las circunstancias lo requieran.

A pesar de la libertad de la que, en principio, gozan todos los padres, sin embargo, el Código Civil precisa que la patria potestad deberá ejercerse teniendo siempre en cuenta la personalidad del hijo y respetando su integridad, tanto física como psicológica. De manera que existen ciertos límites en las relaciones de los padres con sus hijos.

Antes el Código recogía expresamente que los padres podían corregir a sus hijos, esto es, castigarles y aplicar sobre ellos una fuerza leve (el famoso cachete). Hoy en día no se hace mención a esta posibilidad, aunque evidentemente es muy difícil controlar el día a día de la convivencia familiar.

 

Matriminio

 

 

No sólo los padres tienen obligaciones con sus hijos, también éstos deberán observar ciertos comportamientos: tienen que hacerles caso a sus padres y mostrarles respeto, además de contribuir a la economía doméstica, siempre que vivan en el hogar familiar y cuenten con recursos para ello.

El ejercicio de la patria potestad corresponde, con carácter general, a ambos padres. No obstante, las circunstancias de éstos -pueden estar casados, divorciados, separados, conviviendo como pareja de hecho o como simple pareja, etc…- pueden hacer que sólo la ostente uno de los dos. Ellos mismos pueden llegar a un acuerdo en este sentido o, en caso de discrepancia, requerir el auxilio del Juez. Éste deberá analizar la situación de los progenitores y del hijo antes de tomar una decisión. Si el menor ha cumplido 12 años, tendrá que oír su opinión al respecto.

En la actualidad se observa cierta tendencia a la custodia y la patria potestad compartida cuando los padres no viven juntos. De todas formas, siempre hay que estudiar el caso antes de ver cómo se resuelve la situación concreta.

Todas estas medidas habrán de ser objeto de regulación, en su caso, por el convenio regulador de la nulidad, la separación o el divorcio.

Visitas

Por supuesto, el progenitor que no viva con sus hijos y tampoco ejerza la patria potestad tiene derecho a relacionarse con ellos, lo que implica visitarles, disponer de ciertas horas a la semana en su compañía e, incluso, pasar juntos algún periodo de vacaciones.

Desde el año 2003 también se reconoce expresamente el derecho de los abuelos y otros allegados a disfrutar de cierto trato con el menor, dirigido sobre a todo a no debilitar los lazos familiares.

Si el progenitor que ostenta la patria potestad se niega a permitir la relación de su hijo con el otro progenitor o los demás parientes mencionados, será el Juez quien determine el tipo de visitas y su duración.

 

registro civil Matrimonio

 

Representar a los hijos y administrar su capital

Por su parte, la patria potestad también tiene una dimensión económica, que es la que hace referencia a la representación de los hijos y la administración de sus bienes. En aquellos casos en los que los padres y el hijo tengan intereses contrarios, será preciso designar un defensor para que represente a este último, a no ser que el conflicto sólo existiera con uno de los padres, en cuyo caso corresponde al otro dicha asistencia.

A veces determinados bienes pueden estar excluidos de la administración paterna, como por ejemplo cuando el hijo recibe un bien a título gratuito (herencia, donación) y el donante o causante así lo ha dispuesto. También cuando se trate de las ganancias que el mayor de 16 años haya conseguido con su propio trabajo.

Las decisiones de especial trascendencia (vender un inmueble u otra cosa valiosa que el menor haya adquirido en concepto de herencia, por ejemplo) no podrán ser tomadas por los padres sin autorización judicial.

La administración paterna no está exenta de supervisión. Si se considera que ha sido inadecuada y ha perjudicado al menor, el Juez podrá adoptar medidas que palíen la deficiencia, sin perjuicio del derecho del hijo a exigir rendición de cuentas. El plazo es de 3 años desde su emancipación.

Extinción

La patria potestad se extingue:

  • Si fallecen los padres o el hijo.
  • Cuando el menor se emancipa, de modo que su capacidad de obrar se incrementa.
  • Si el menor es adoptado por otra familia.
  • Cuando lo determine el Juez en un juicio penal o de familia, atendiendo al daño que uno o ambos progenitores hayan causado o puedan causar al hijo.

Existe, por último, una institución denominada patria potestad prorrogada. Está pensada para el caso de que, cuando una persona es incapacitada (por una enfermedad mental), vuelvan sus padres a ostentar la patria potestad, igual que antes de la emancipación del hijo. Si la incapacitación es anterior a la emancipación, la patria potestad se prorroga y continúa siendo ejercida por los padres.


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