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El matrimonio: Proceso de divorcio




 

Pero si hay algo que ha modificado la percepción de los matrimonios en España, ha sido, sin lugar a dudas, la posibilidad de divorciarse. Hasta los años 80 del pasado siglo el matrimonio sólo podía disolverse por la muerte de uno de los cónyuges o por la declaración de fallecimiento (se considera que una persona ha muerto si ha desaparecido conforme a una serie de circunstancias previstas en la ley).

Cuando el divorcio se aprobó no se reconocía la libertad absoluta para solicitarlo. Tenían que concurrir una serie de causas: abandono familiar, alcoholismo, malos tratos, etc… No fue hasta varios años después cuando se suprimió aquel sistema. Hoy en día el único requisito para divorciarse es que el matrimonio haya durado, al menos, 3 meses desde su celebración. Incluso en ciertos casos no es necesario que transcurra dicho plazo, como cuando existe violencia intrafamiliar.Roblox Robux Hack 2017

 

Matrimonio

La última gran transformación que ha experimentado el matrimonio puede analizarse desde una doble perspectiva: de un lado el Código Civil establece las normas básicas para que los cónyuges puedan organizar su convivencia y patrimonio de la forma que tengan por conveniente; del otro, los poderes públicos estarán muy atentos a las condiciones de vida de los menores, hasta el punto de poder privar a los padres de su patria potestad.

Podría decirse que el matrimonio ha sufrido un proceso de democratización (libertad de los cónyuges para organizar su vida y economía) que, a su vez, se ve limitado por el control de la Administración (protección de los menores en el ámbito familiar y control de su situación en los casos de divorcio o separación de los progenitores).

Antes de pasar a analizar los requisitos jurídicos del matrimonio (cómo se constituye, quiénes pueden contraerlo, régimen económico del mismo, etc…), habría que precisar cuáles son sus elementos integradores.

El aspecto personal y familiar se caracteriza por un grupo humano destinado a un fin común: vivencias compartidas, desarrollo de la persona en un entorno de ayuda mutua, procreación y crecimiento de los hijos… Gracias a que actualmente se han equiparado los derechos de la mujer con los del hombre, especialmente dentro del matrimonio, serán los dos cónyuges los que tendrán el deber de contribuir al buen fin del mismo.

Por su parte, el aspecto económico cobra una importancia fundamental. Los casados pueden elegir cómo repartir sus bienes, la manera de contribuir a las deudas conjuntas, el modo en que sus hijos colaborarán con las cargas familiares y, en definitiva, todas aquellas circunstancias que afecten a su economía.


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