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Introducción a la responsabilidad extracontractual (1ª parte)




 

Concepto y tipos de responsabilidad

Cuando una persona causa a otra un perjuicio tiene la obligación, según nuestras leyes, de indemnizarle por el daño causado. Para saber qué normas resultarán aplicables es preciso saber si el perjuicio se produjo en el ámbito de una previa relación entre las partes -ofensor y ofendido, responsable y perjudicado…-, en cuyo caso estaríamos frente a un supuesto de responsabilidad contractual, o fuera de ella, dando pie a la responsabilidad extracontractual.

De este modo, la responsabilidad contractual es la que se produce como consecuencia del incumplimiento, o del cumplimiento inadecuado, de un contrato: el vendedor no paga el precio pactado al comprador; el arrendador no realiza las reparaciones exigidas por el arrendatario, etc… Todos estos supuestos se resolverán conforme a las disposiciones del Código Civil relativas al incumplimiento de los contratos.

 

 

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Sin embargo, hay otras situaciones más complejas, que son las producidas cuando entre dos personas, sin que medie entre ellas ningún vínculo jurídico (no, al menos, relacionado con el asunto en cuestión), se genera un conflicto. Veamos un ejemplo: cuando tiene lugar un accidente de tráfico el conductor responsable tiene que indemnizar a la víctima (bien es cierto que a través de su compañía de seguros). Los dos conductores no se conocían antes del accidente, es más, ninguno de ellos ha querido conscientemente causar un daño al otro, pero éste se ha producido.

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La responsabilidad extracontractual, también denominada aquiliana, ha sufrido una evolución trascendental a lo largo del último siglo. El artículo 1902 del Código Civil establece que el que voluntaria o imprudentemente causa un daño a otro, por vía directa o indirecta, está obligado a indemnizarle por el daño producido. Algo que, aparentemente, parece sencillo, ha dado lugar a múltiples leyes que pretenden regular esta clase de sucesos.

Detengámonos un momento a analizar su evolución. El que ha sufrido el daño tiene la obligación de demostrar ante el Juez:

  • La culpa del responsable. Es algo muy difícil de demostrar, pues pertenece al ámbito interno de la persona.
  • La relación de causalidad entre la conducta del responsable y el daño sufrido. En ocasiones puede ser tremendamente difícil probarla.
  • La entidad del daño sufrido.

Este sistema podía resultar satisfactorio cuando se aprobó el Código Civil, hace casi 130 años. No obstante, el desarrollo tecnológico e industrial del siglo XX ha incrementado el número de actividades peligrosas en las que intervienen las personas diariamente: conducción de automóviles, uso de múltiples medios de transporte, manejo de máquinas y sustancias peligrosas, etc…


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