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A prisión por hacer compras con una tarjeta ajena




La Audiencia Provincial de Madrid ha confirmado la sentencia de casi dos años de prisión contra un hombre acusado de un delito de estafa tras haber utilizado sin consentimiento una tarjeta bancaria de la que no era el titular para efectuar compras a través de internet.

Según consta como hechos probados, el acusado logró hacerse de una forma que no ha podido ser esclarecida, con la tarjeta de crédito de un cliente de La Caixa y, una vez en su poder, la utiliza para realizar algunas compras desde su domicilio a través de internet. En concreto, quiso “matar el hambre” encargando una pizza a través de internet y, ya de paso, comprarse un capricho, una cámara de fotos cuyo valor superaba los ochocientos euros. Ambas compras quedaron demostradas además gracias a los comprobantes de entrega de la pizzería, en el primer caso, y de la empresa de mensajería Fedex, en el segundo.

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Una vez que el titular de dicha tarjeta se percató de lo sucedido, recurrió a denunciarlo ante su entidad bancaria, Caja Madrid (ahora Bankia), la cual le restituyó el importe e interpuso una denuncia contra el ahora condenado reclamándole el importe de las compras que había efectuado.

Así, celebrada la vista oral en primera instancia y comprobada la veracidad de los hechos, el Juzgado de lo Penal número 29 de Madrid, considerándole culpable de un delito de estafa, le impuso una condena de 21 meses y un día de prisión, la inhabilitación especial del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo que dure la condena, el pago de las costas procesales y el abono de 823,39 euros, más intereses legales a Caja Madrid en concepto de responsabilidad civil.

El acusado recurrió la sentencia argumentando que no se había demostrado que las compras efectuadas le hubiesen sido entregadas, a pesar de certificado de la empresa de transportes Fedex que así lo demuestra, y que no había cometido un delito de estafa porque no había efectuado manipulación informática alguna, se había encontrado la tarjeta en la calle, y no se le pidió identificación en el momento de efectuar las compras. Sin embargo, tal y como recoge el auto de la Audiencia Provincial, y de acuerdo con la definición de estafa que hace nuestro código penal, el condenado efectuó una transferencia bancaria sin consentimiento, con claro ánimo de lucro y perjudicando económicamente a un tercero.

Los problemas legales relacionados con transferencias bancarias aumentan debido al uso de las nuevas tecnologías, por ello Abogados especialistas en esta materia, como el caso de Abogados Portaley, pueden ayudar en este tipo de causas.


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J. ALFOCEA

Licenciado en Historia y Periodismo. Un apasionado por comunicar todo lo que pueda despertar interés

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