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Derecho al honor y a la intimidad de los menores de edad




 

Desde la aprobación de la Convención sobre los derechos del niño de Naciones Unidas en 1989 éstos no sólo tienen reconocidos derechos de la personalidad sino también el ejercicio exclusivo de los mismos en la medida en que tengan madurez suficiente – ya que en su defecto serán los padres o tutores quienes lo hagan –.
Dentro del elenco de derechos de la personalidad reconocidos a los menores destacan el derecho al honor y a la intimidad – recogidos en el artículo 18 de la Constitución Española – los cuales procedemos a analizar a continuación con un especial enfoque en el ámbito de las redes sociales; éstas se han convertido en los últimos tiempos en un medio esencial para el desarrollo personal de muchas personas, de entre las cuales un altísimo porcentaje son menores de edad, y es precisamente dicha minoría de edad lo que los hace especialmente vulnerables.

 
¿En qué consiste el derecho a la intimidad?

 

Consiste en el derecho del menor a controlar la captación, reproducción o publicación de su propia imagen, su voz o su nombre a través de cualquier medio así como la facultad de que éste decida sobre su propia apariencia física.

 
El derecho a la intimidad de los menores se ve más expuesto si cabe que el de quienes son mayores de edad, y ello porque aquéllos en muchas ocasiones no son conscientes del bien jurídico que se les pretende proteger. Esta exposición por parte de los menores en las redes sociales facilita la comisión de ilícitos penales – tales como el sexting, el grooming o el cyberbullying – en los que en muchas ocasiones es difícil determinar en qué medida ha habido vulneración de los derechos del menor o consentimiento por parte de éstos.

 

Matrimonio
En este sentido, se entiende que ha habido vulneración de los derechos de la personalidad del menor mediante la intromisión en la imagen, intimidad y honor del mismo en la medida en que no conste su consentimiento – si sus condiciones de madurez lo permiten – o el de sus representantes legales. Dicho consentimiento implica que el menor sea consciente de que su imagen va a ser expuesta y de que la sociedad va a tener acceso a la misma. Además, aunque existe debate doctrinal al respecto, se presume que los menores de edad tienen madurez suficiente a partir de los 12 años.

 
Sin perjuicio de ello, la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor señala que la validez del consentimiento del menor se debe valorar casuísticamente ya que en ocasiones, aun constando el consentimiento del mismo o de sus representantes legales, si la imagen consentida del menor atenta clara y objetivamente contra sus derechos fundamentales y el libre desarrollo de su personalidad, la intromisión será igualmente considerada como ilegítima. Esta cuestión ha sido objeto de numerosas críticas doctrinales, pues hay quienes entienden que el consentimiento prestado por el menor cuenta con tantos límites que en ocasiones llegar a ser absolutamente irrelevante.
La jurisprudencia ha señalado al respecto lo siguiente:
«La información que se coloca en la red es para su conocimiento por los distintos usuarios autorizados y por lo tanto cualquier usuario autorizado puede disponer de dicha información. […] El derecho a la intimidad personal implica la existencia de un ámbito propio y reservado frente a la acción y el conocimiento de los demás. Lo que el artículo 18 CE garantiza es un derecho al secreto, a ser desconocido, a que los demás no sepan qué somos o lo que hacemos, vedando que terceros, sean particulares o poderes públicos, decidan cuáles sean los lindes de nuestra vida privada, pudiendo cada persona reservarse un espacio resguardado de la curiosidad ajena, sea cual sea el contenido en ese espacio. […] El derecho a la intimidad confiere a la persona el poder jurídico de imponer a terceros el deber de abstenerse de toda intromisión en la esfera íntima y la prohibición de hacer uso de lo así conocido. No obstante lo anterior, hemos afirmado que el consentimiento eficaz del sujeto particular permitirá la inmisión en su derecho a la intimidad, pues corresponde a cada persona acotar el ámbito de la intimidad personal y familiar que reserva al conocimiento ajeno, aunque este consentimiento puede ser revocado en cualquier momento». (Audiencia Provincial de las Palmas (Sección 1ª). Sentencia núm. 47/2012 de 28 mayo. ARP 2012/ 1449)

 

 
¿Y en qué consiste el derecho al honor?

 

Podríamos definirlo como la reputación o consideración social que tiene una persona y que repercute en su autoestima. Éste puede ser vulnerado no sólo mediante la comisión de delitos de injurias y calumnias sino también mediante la divulgación de ciertas imágenes a través de internet – por ejemplo de contenido pornográfico –. Existe más información sobre los delitos contra la intimidad ofrecidos por Abogados Portaley

 
Sin perjuicio de ello, y pese a merecer la calificación de derechos fundamentales, los derechos al honor y a la intimidad de los menores no son absolutos sino que se deberán ponderar cuando entren en colisión con las libertades de información y expresión – sobre todo a través de los medios de comunicación, que en no pocas ocasiones emplean las redes sociales como medio de difusión de la información. En cualquier caso, ha de tenerse siempre en cuenta que para restringir la intimidad de un menor de edad la información deberá ser veraz, de interés público y en ningún caso contraria a los intereses del menor.


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